Mamá, me voy a Oriente

Oriente y occdente

Mamá, me voy a Turquía.

La lista de riesgos se dispara y, como si de una técnica en riesgos laborales se tratase, mi madre logra encontrar cada potencial de daño y/o muerte posible en paraderos tan lejanos como el mencionado. Es normal, es madre y su instinto, rol y responsabilidad le hacen sentirse obligada, a veces con demasiado ahínco, a proteger a su hijo y a mantenerlo cerca.

Por suerte, o por desgracia, su hijo tiene más ganas de descubrir que de tener miedo, y de informarse que de aceptar lo que los medios le han dicho, lo que le lleva a asegurarse y a embarcarse, con la certeza de que no le pasará nada malo, en un viaje que le mantendrá tres meses en la lejana y distinta Turquía.

Un par de meses más tarde, durante la estancia en Turquía, las manifestaciones de Catalunya llegan a los medios turcos como el eco de una gran crisis de separación inmediata de España. Si bien hoy es una realidad palpable, en esos momentos la palabra referéndum no estaba a pie del cañón y las repercusiones políticas no parecían las actuales. Sin embargo, para los países ajenos al conflicto, la escisión era inmediata, y los medios bombardeaban con este asunto con más ahínco del necesario. Fue entonces cuando me di cuenta de que cuantos más kilómetros separan a una realidad sociocultural de otra, más se exagera lo que sucede, más se exaltan sus momentos críticos, siempre por encima de las realidades vividas in situ. Y de este modo, mientras los medios turcos se encierran en sus estudios de grabación para seleccionar las crisis europeas de conveniencia, para dibujar el cuadro de la realidad política occidental que ellos quieren que el ciudadano perciba, los medios europeos se encierran para seleccionar los acontecimientos menos prestigiosos del mundo musulmán, dibujando así otro cuadro sociocultural para conveniencia y comodidad de las políticas occidentales.

¿A qué viene esto? Es sencillo. Mi madre, mis amigos turcos, y en definitiva todos los primermundistas, tenemos el mismo problema: los medios. Tenemos una conexión inmediata que abarca grandes distancias, y a través de ésta creemos poseer las definiciones culturales de los pueblos principales de la tierra. Pensamos que nuestros avances científicos, sociales y políticos nos hacen los protagonistas de la sociedad “buena” de hoy en día. Y no es de extrañar. Igual que a mis amigos turcos les llegó una manifestación catalana como el apocalipsis de la península, a nosotros nos llegan los burkas opresores, los dictadores asesinos (de formación primermundista), los maltratos, los coches bomba, los radicalismos, los tópicos que nos creemos que son típicos. Los medios no mostrarán, en hora punta, los valores del islam, los principios de hospitalidad que nos dan mil patadas, los valores de una dieta mucho más exigente en carnes que la nuestra, la intimidad infravalorada del cuerpo de la mujer, al devoto creyente que cree tan poco en la guerra santa como los cristianos de hoy en las cruzadas de ayer, y tampoco se traerán la gracia del imam que por hobbie que se pasa el día contando chistes en su trabajo, ni la solidaridad de la familia que durante la celebración del Bayram, regala un buen plato de alimento al caminante anónimo y al necesitado sin techo.

Deja de ver las noticias, apaga la televisión y plantéate viajar, a zonas comprobadamente seguras. Conoce, convive, comprende y saca tus propias conclusiones de las otras culturas. Duda de los tópicos y ves a los motivos, seguro que te aportan más que la historia de la Virgen del pueblo. Desde mi incursión por Turquía, cada vez que me cruzo con un musulmán siento más respeto y cercanía. Una tolerancia que es fruto de una educación que va más allá de la caja tonta y que se adquiere al perfumarse directamente con los aromas, diferentes y desconocidos, de las culturas ajenas.

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Las religiones como vehículos de la tolerancia

Coexist-religiones

Nuestra sociedad tiene muchas características. Dos de las que más me impresionan son: que dispone de mucha información en los diferentes campos del conocimiento, y a la vez, y esa la segunda, tiene fuertes carencias de relación entre los agentes que la componen.

La tolerancia la define el diccionario de la Real Academia Española como “el respeto por los pensamientos y las acciones de terceros cuando resultan opuestos o distintos a los propios”.

La no sencilla aplicación de esta definición en todos los ámbitos de la sociedad y especialmente en las relaciones inter-confesionales sería garantía de mayor armonía social y mas estables relaciones a todos los niveles. Desde los barrios hasta en los propios gobiernos.

La etimología de la palabra tolerancia, proviene del latín tolerare “soportar” y hace referencia al nivel de admisión o aprobación frente a aquello que es contrario a nuestro valores morales.

Dicho en otras palabras, la tolerancia trata también de la actitud que adoptamos cuando nos encontramos con algo o alguien que resulta distinto a nuestros valores.

Yo, por ejemplo, no suelo ingerir carne porque creo que los animales tienen derecho a vivir tranquilos y porque entiendo la Biblia me enseña que no es lo más recomendable. Al encontrarme con un compañero de trabajo, por ejemplo, que come carne todos los días puede resultarme incómodo pero nunca debe llevarme a aplicarle un juicio de valores. Como vegetariano, respetaré a mi compañero aunque no comparta su conducta.

Este sencillo ejemplo, puede servir como una base, que aunque limitada, nos da ciertas ideas aplicables al contexto de las confesiones religiosas. De esa forma vivir en armonía, en tolerancia. Las confesiones religiosas tenemos aún trabajo que hacer en este sentido.

Quiero resaltar que pese a que la tolerancia invita a respetar y comprender los valores de los otros, a nuestro prójimo como lo definimos los creyentes. No supone aceptar aquellos que avasallan los derechos de los demás. Si un sujeto defiende convencido la supremacía racial y busca el exterminio de quienes son diferentes, de ninguna manera significa que haya que tolerar su conducta. No podemos quedarnos de brazos cruzados.

En este sentido las confesiones religiosas podemos aportar mucho. De entrada haciendo que los derechos religiosos que tenemos estén integrados en el marco de la Declaración de los Derechos Humanos de 1948.

Creo que las diferentes confesiones religiosas son referencias universales de donde muchos aprendemos nuestra escala de valores por eso debemos ser aliados de la tolerancia, el respeto y el diálogo. No veo posible una sociedad más tolerante y respetuosa dejando fuera a los agentes religiosos.

Por eso me preocupa que haya, a mi entender, una desvalorización de los derechos religiosos; el derecho a creer, de reunión, de orar, de educar, de abstenerse de hacer algo sobre la base de la consciencia.

Ojalá esta semana nos ayude a todos a reflexionar al respecto y a juntos seguir construyendo una sociedad en donde la tolerancia sea principal.

Sobre el autor:

Jarib Sánchez es un joven pastor de la Iglesia Cristiana Adventista del Séptimo Día. De origen mexicano, lleva desde la adolescencia en España. Siempre quiso ser pastor y por eso tiene una dilatada experiencia en el ámbito confesional, ha sido pastor de jóvenes y ha participado en numerosos congresos y eventos relacionados con los valores de la juventud.

El valor educativo de la tolerancia

Valor educativo tolerancia

Me gustaría definir la tolerancia como respeto activo y diálogo integrador, no sólo como una fuerza pasiva, y distante, capaz de soportar con resignación estoica aquella conducta, costumbre o ideología que no me identifica, y quizá caiga en el cajón de cierta antipatía, o indiferencia, pero que necesariamente cohabita, y se encarna en algunos otros de mis próximos. Estos necesariamente serán alumnos, vecinos, conciudadanos, o correligionarios. Me centraré en la población adolescente de Secundaria con la que tengo el altísimo privilegio a Dios gracias de trabajar.

La educación desde las materias de ciudadanía, ético-cívica, tutoría, y en mi caso por ser confesional el Col·legi Urgell, se imparte ética cristiana también, resaltan muy acertadamente la diversidad como fuente de riqueza física, cultural, lingüística, ideológica, social y racial. La escuela es un engranaje de acogimiento en el que el alumno crece entre iguales llevando a cabo las mismas responsabilidades personales. Se trata de conseguir sus objetivos académicos con independencia de sus puntos de partida en cuanto a su dotación genética, ambiente familiar, o procedencia geográfica. Tenemos alumnos de prácticamente toda Sudamérica, del este de Europa como son Bulgaria, Rumanía, Rusia, y Ucrania. También del continente asiático como chinos, y filipinos. Por obvio que parezca catalanes y del resto del Estado español. Los hay de diferentes gustos y estéticas musicales. Los hay creyentes y laicos. Dentro del grupo de creyentes: los hay católicos, evangélicos de diferentes denominaciones, y de otras minorías religiosas. Negros, mulatos, blancos, y amarillos, que más da.  Los hay de diferentes equipos de fútbol: Barça, Madrid, Español de Barcelona, Athlétic Club de Bilbao…

Es decir,  he argumentado que lo normal y natural es ser tolerante ante la pluralidad del género humano y sus formas de vida. Lo raro es querer inventar un mundo de monotonía uniforme. Pensar así es exclusivista, clasista, violento, y provoca desigualdades artificiales como mecanismo de creerse superior en base a un rasgo de todo el espectro descrito. Sería tan absurdo como querer priorizar un solo color del arco iris, y pintar cualquier paisaje del mismo. Patetismo visual.

En la escuela se les enseña a respetarse entre iguales en actitudes tan sencillas como atender cuando un compañero o  una compañera está corrigiendo a petición del profesor o profesora una actividad de clase. También a seguir la lectura en silencio cuando uno de ellos lee en voz alta. Cada alumno/a se sabe valorado en su valor singular. Se les dice que son piezas únicas en el museo del género humano de valor incalculable. Sus carencias les sirven de reto para desarrollar mejor su personalidad mediante el valor del esfuerzo, y sus virtudes de oportunidad para compartir y servir al prójimo.

Se saben protegidos por la comunidad educativa a la que pertenecen ya que desde la misma se predica, y se practica, tolerancia cero ante conductas como el acoso escolar. De ahí que hayamos recibido con cierta frecuencia, con el curso empezado alumnos o alumnas que lo han sufrido, y cuando llegan a nuestras aulas se tranquilizan y se relacionan con normalidad con sus nuevos compañeros de clase. Esto es un logro gracias a entender la educación desde el modelo de amor al prójimo vivenciado por Jesús de Nazaret. Él es el paradigma de integración total del valor supremo del otro como un igual a mí. Maestro por excelencia de la regla de oro.

Quisiera destacar la importancia del diálogo como mecanismo de aprendizaje a tolerar lo desconocido, y a valorarlo positivamente. Sus condiciones de posibilidad satisfactorias son:

  1. Saber escuchar con atención las diferentes propuestas.
  2. Entender y comprender desde la posición emocional del otro.
  3. No incurrir en personalismos.
  4. Ser conscientes de nuestro no saber en la búsqueda del conocimiento auténtico.
  5. Reconocer nuestras equivocaciones sin perder la calma, en un clima de confianza mutua.
  6. El diálogo desde un punto de vista ético nos posibilita la integración de los valores cristianos:
    • Legitima al prójimo como imprescindible en la mejora de uno mismo.
    • Respeta el principio de no acepción de personas.
    • Desarrolla el autocontrol de la impulsividad, el protagonismo desmedido, y de posible violencia verbal.
    • Exige la cooperación y la comunicación, bases de la amistad.
    • Se sustituye el recurso de imponer la fuerza bruta para apelar a la fuerza imperecedera del pensamiento construido intersubjetivamente en libertad.

Me gustaría muchísimo concluir con una poesía de creación propia pensada como un canto a la tolerancia como diversidad activa. Sin más:

Oh diversidad!

Sin ti no es posible la libertad,

Sin ti no podemos aprender la fraternidad,

Sin ti, intolerancia y uniformidad,

Sin ti, mísera deformidad artificial,

Sin ti, anormalidad fanática formal,

A Ti pertenecen los elementos interculturales:

Tragedias, comedias, novelas, cuentos, poemas, salmos, proverbios, ensayos filosóficos, tratados científicos, noticias periodísticas, relatos míticos, canciones, fábulas… son las manifestaciones de tu presencia escrita.

Triángulos, cuadrados, círculos, rectángulos, paralelogramos, cubos, pirámides, cilindros, rombos… son tu aportación a la ciencia geométrica.

Sardana, rumba, tango, samba, vals, bolero, swing, salsa, manbo, merengue, pasodoble, cha cha chá, charlestón,… son expresiones corporales de tu alegría.

Babilonia, Persia, Egipto, Israel, gracia, Roma, Incas, Mayas, Aztecas, Madrid, París, Londres, Berlín, Moscú, Calcuta,                 Buenos Aires, Toquio, Changái, Pequín, Sídney, Johannesburgo, Dakar, Nueva York, Bruselas, Washington, Barcelona 92 y 2004… son habitaciones históricas, pero también contemporáneas de tu larga existencia.

Cristianismo, islamismo, judaísmo, hinduismo, jainismo, budismo, confucionismo, agnosticismo, ateísmo, laicismo… te recuerdan la pregunta por la dimensión transcendental humana.

Amor, paz, bondad, belleza, verdad, dignidad, paciencia, felicidad, gozo, alegría, respeto, justicia, compasión, esperanza, fe, solidaridad, sabiduría…son las ideas que guían el nacimiento de los Derechos Humanos, en nuestra búsqueda de ser valorados ética, y espiritualmente, ante el naufragio del orgullo deshumanizado. 

Sobre al autor:

Jose Manuel López es licenciado en Fiolosofía y profesor de ESO en Col·legi Urgell. De origen valenciano pero afincado en Barcelona, la docencia es su profesión pero también una vocación. Amante de la lectura y la escritura, ha compartido ponencias y artículos en congresos cristianos para jóvenes y en portales de internet como Aula7activa

10mg de Tolerancia contra el virus del antisemitismo


El día 27 de enero se celebra el día internacional en recuerdo de las víctimas del Holocausto.

Aunque hablamos de un capítulo del que se ha hablado ámpliamente y se ha reflexionado en profundidad desde muchos sectores, en muchos países, etc también es cierto que en los últimos años, estamos viviendo en varias zonas de Europa un repunte de apoyo hacia ideologías extremistas de corte similar al de partidos como el Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán que llevó a un tal Hitler al poder. La bases ideológicas de éste partido fueron principalmente la exaltación del anticomunismo, antisemitismo, homofobia, racismo, etc.

Una de los puntos comunes en éstas ideologías extremistas que resurgen es el anitsemitismo y el racismo hacia otras personas, principalmente de países fuera del ámbito europeo, pero también contra ciertas etnias y/o religiones. En el Estado Español podemos hablar de una “amplitud” en cuanto a libertad religiosa se refiere. Uno de los apoyos fundamentales para que ésto suceda se encuentra en la Ley de Libertad religiosa (Ley Orgánica 7/1980, de 5 de julio) en la que en su primer artículo declara:

1. El Estado garantiza el derecho fundamental a la libertad religiosa y de culto, reconocida en la Constitución, de acuerdo con lo prevenido en la presente Ley Orgánica.

2. Las creencias religiosas no constituirán motivo de desigualdad o discriminación ante la Ley. No podrán alegarse motivos religiosos para impedir a nadie el ejercicio de cualquier trabajo o actividad o el desempeño de cargos o funciones públicas.

3. Ninguna confesión tendrá carácter estatal.

En una gran mayoría de casos, ésto garantiza a las personas que residen en el Estado Español que su ideología religiosa no lo condicionará ante la ley y sus derechos. Pero nos encontramos lo mismo cuando hablamos a nivel del sentimiento de la sociedad? No es exactamente así y es aquí donde más allá de la Ley, debe imperar la tolerancia impartida por cada una de las personas, más allá de nacionalidades y de ideologías, todos somos seres humanos y merecemos que los demás nos vean sin prejuicios y de la misma forma, tenemos el deber de relacionarnos con las personas que nos rodean sin prejuzgar a ninguno de ellos.

Hace poco, leía un pequeño artículo de una estudiante publicado en el País (link artículo) en el que la estudiante exponía un caso en el que se perseguía el cierre de un espacio donde se celebra una ceremonia confesional para los estudiantes que deseen asistir. El título de su artículo es “Pienses como pienses, respeta” y nos parece una buena conclusión para todos, los que tiene una u otra ideología, para que los que tienen una u otra convicción.

La tolerancia y el respeto es la base fundamental para la convivencia de las personas, la diversidad y el pluralismo enriquece a la sociedad. La uniformidad y el autoritarismo han demostrado que mutilan no sólo el pensamiento, sino también al mismo ser humano.

Con éste artículo, queremos iniciar una serie de reflexiones a cargo de varios autores que nos ayudarán a reflexionar acerca de la tolerancia en diferentes ámbitos de la sociedad. Iniciamos así la Semana de la Tolerancia en Cuadrat Abogados.


Recuerda que Cuadrat Abogados son especialistas en Derecho Civil y de Familia así como Derecho migratorio y Extranjería y su estás pasando algún problema de intolerancia por parte de alguna persona, entidad o grupo, puedes contactar con ellos a través de su web o su Fan Page en Facebook y te ayudarán a encontrar la mejor solución.

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